CABALLERO LUNA: Diferencias entre la serie y el cómic (Moon Knight) / SPOILERS

 Desde el estreno de su serie de televisión para Disney+, el Caballero Luna ha adquirido una mayor popularidad entre los fanáticos. Todo hay que decir que siempre fue un personaje bastante querido entre los lectores, tanto por la profundidad de su trastornado psique y sus historias entre el delirio y la realidad y por la cantidad de legendarios autores que han estado al cargo de las distintas cabeceras. Sin embargo, ha tenido nuevamente que llegar Marvel Studios para presentar al personaje al gran público y darlo a conocer a toda una nueva generación de fanáticos. El Marc Spector (por no hablar de los otros) de Oscar Isaac ha sorprendido a habituales y extraños por su profundo contenido psicológico, las brutales escenas de acción al invocar el traje y su constante dualidad. Sin embargo, y aunque pueden encontrarse portadas de comic idénticas a esas posturas que realiza nuestro héroe live-action al saltar entre los edificios londinenses, las diferencias entre ambas encarnaciones no son precisamente pocas. En el nombre de Khonshu, ¿por qué no enumeramos algunas? 

El traje


Nadie pone en duda que el traje elegido para la serie funciona a las mil maravillas. Es imponente y escalofriante, evocador con ese espíritu egipcio, similar al de las momias faraónicas. Es tremendamente efectivo a la hora de representar la acción, y por tanto un gran salto de las viñetas a la acción real. No obstante, y como es habitual en este tipo de adaptaciones, la principal diferencia entre ambos reside en la simpleza del original. El traje otrora ideado por Doug Moench y Don Perlin y luego perfeccionado por Bill Sienkiewicz (nunca podré escribir ese nombre sin mirarlo) se basa en la sencillez: es una tela blanca completamente lisa, un constante juego de sombras con la capucha y los pliegues que, como es lógico, sería imposible de recrear en la realidad sin alterarla en exceso. Aunque me encanta el diseño elegido, siempre me decantaré por esa sombra blanca de ojos relucientes que salta entre viñetas. 
Otro detalle a tener en cuenta es cómo lo invoca. De hecho, no existe invocación alguna en los cómics: es un traje al más puro estilo Batman, diseñado y financiado por Steven Grant para que Marc Spector pueda lucirlo en acción. Por ende carece también de otra fuerza o resistencia sobrehumanas, así como el factor curativo que vemos en la serie, aunque puntuales intervenciones de Khonshu lo han salvado de más de un apuro. En la serie, por otro lado, todo su equipamiento parte de un factor principalmente mágico. 

El Señor Luna


Obra de Warren Ellis y Declan Shalvey, el Señor Luna (Mr. Knight para quienes se resignan a traducir los nombres) nació como una curiosa actualización moderna del personaje. Seguía siendo el Marc Spector de toda la vida, solo que ahora parecía adoptar un carácter más conciliador. Ya no era ese salvaje de capa interminable, sino que estaba dispuesto a colaborar con la policía, con otros individuos aislados y había desarrollado un estilo más metódico y detectivesco. 

Sin embargo, el Señor Luna de la serie está en las antípodas de esto. Ni siquiera se trata de Marc sino del propio Steven, resultado en un giro que permite a cada personalidad tener su propia manifestación del poder de Khonshu. En este caso (y aunque es una diferencia que no me agrada), permite al personaje de Steven Grant, un tipo gracioso pero introspectivo, soltarse la melena y desahogarse tal como el retraído Peter Parker lo hace cuando se pone la máscara. Sin duda, sea o no del agrado de los lectores habituales, es una vuelta de tuerca interesante. 

El “Batman de Marvel”


Las comparaciones son odiosas, pero, cuando hablamos de superhéroes, a veces son también inevitables. Y más cuando tenemos en cuenta que, hace poco más de un mes, se estrenó la última película del Caballero Oscuro, un rotundo éxito que ha cosechado más de 700 millones en taquilla. Por sus características nocturnas y su uso de gadgets, las comparaciones con Batman han sido una constante desde el propio nacimiento del Caballero Luna. De hecho, cuando se le concedió a Doug Moench, el creador del personaje, una serie propia y de larga duración, entre los fanáticos se decía que las mejores historias de Batman se estaban escribiendo en Marvel. 

Y es que las similitudes son múltiples: un héroe sin poderes que sale a cazar criminales por las noches, un millonario filántropo playboy que financia la actividad del vengador (por no olvidar a su leal mayordomo), una historia de venganza... Y, como era de esperar, para evitar todas estas comparaciones teniendo tan reciente la última adaptación de Batman, muchos de estos aspecto han sido eliminados. Steven Grant ya no es un trasunto de Bruce Wayne, y toda la forja del héroe ha sido sustituida por un origen mágico. Hace tiempo que no escucho eso del “Batman de Marvel”, así que supongo que ha servido de algo. 

Personalidades

Uno de los aspectos que más llaman la atención a la hora de abordar a este curioso personaje es su trastorno de identidad múltiple. Como se nos ha narrado en distintas etapas del cómic, esta identidad disociativa es producto de un trauma que se remonta a la infancia, en relación a un maltrato por parte de su padre y posteriormente también de su madre. En un principio nacieron como simples alter egos, identidades falsas empleadas por el propio Marc Spector para pasar desapercibido en sus labores como mercenario y héroe, pero sería el mismo Doug Moench quien, tras algunos números de su serie regular, comenzaría a dar pinceladas de que algo no marchaba bien en la mente de este hombre. 

Ya hemos hablado antes de Steven Grant, ese apuesto millonario tan similar a Bruce Wayne, hombre de negocios y ligón a tiempo parcial. Sin embargo, en la serie es todo lo contrario: un donnadie, trabajador de la tienda de un museo que sueña con ser guía turístico por sus grandes conocimientos de egiptología. Este cambio tan radical no solo es efectivo para diferenciarlo del Caballero Oscuro, sino que también funciona como una manera de empatizar con el personaje. Es difícil que conectemos con un hombre de acción, un aventurero que nunca se despeina, pero no se requiere mucho para que el público general empatice con un perdedor maltratado. Y, en ese sentido, la versión televisiva sale ganando.

Por otro lado está Jake Lockley, la tercera personalidad, un taxista borde y dejado que sirve como principal informante de Marc Spector, proporcionándole datos reunidos en los bajos fondos de Nueva York (tengamos también en cuenta que el Caballero Luna original es americano, no británico), a menudo de la mano de Crawley, un vagabundo que sabe más de lo que parece. Nada sabemos de la existencia de Lockley en la serie, aunque se nos han dado indicios de que existe una personalidad desconocida, más sanguinaria que las otras dos. Sea como sea, me parece que acabará pareciéndose más bien poco a la contraparte de los cómics. Sus motivos tendrán.

Sus secundarios 


Es frecuente que los personajes secundarios de grandes héroes queden eclipsados por el protagonista. A menudo cumplen un antiguo tropo, siguiendo la estructura de la chica y el mejor amigo, y no es menos con el Caballero Luna. Frenchie y Marlene han acompañado a Marc desde Marvel Spotlight, la segunda aparición del personaje, y desde entonces han sido recurrentes en la mayoría de sus historias. El primero es su gran amigo y aliado, un piloto francés en el que siempre ha podido confiar; por otro lado, Marlene ha sido su mayor interés romántico y una dama a veces en apuros y otras de armas tomar. ¿A qué nos recuerda esto? Por supuesto, a Layla. Este personaje creado para la serie no deja de ser una libre interpretación de Marlene, solo que cambiando sus orígenes franceses por la etnia egipcia. Pero, en todo lo demás, es básicamente idéntica: arqueóloga, padre asesinado, relación amor-odio con Marc...

 No podemos decir lo mismo de Frenchie, ya que, más allá de haber visto su apellido (Duchamp) en el contestador de Marc, no sabemos si va a aparecer de alguna manera en la serie. Algo similar pasa con Bushman, la némesis del héroe y el responsable de su muerte antes de la resurrección que lo convertiría en el Caballero Luna. Me gustaría ver a ambos, pero tengo mis dudas acerca de que vaya a ocurrir. Especialmente con el segundo, a quien, de alguna manera, el villano Artur Harrow y algunas facetas del propio protagonista están sustituyendo. 

El villano


Cuando vimos por primera vez las imágenes que presentaban al villano de la serie, encarnado por el exitoso actor Ethan Hawke, la mayoría pensó en el Rey Sol, uno de los más recientes antagonistas del Caballero Luna. De hecho comparte muchos aspectos con él, como ser el cabecilla de una secta y el avatar de un dios opuesto a Khonshu. Esta deidad no era en este caso Ammyt sino Amon-Ra, dios solar y por tanto némesis del lunar Khonshu, lo que creaba una dualidad elemental, de forma opuesta a la interesante dualidad moral (juicio contra prejuicio) que plantea la serie. 
Sin embargo, su nombre, Arthur Harrow, ya nos aleja por completo de este villano. En los cómics, Harrow era un científico obsesionado con el dolor y los experimentos de los nazis que llegó en algún momento a enfrentarse con el Caballero Luna. No era nadie relevante, solo un villano ocasional y que no supuso un gran quebradero de cabeza para nuestro héroe. La encarnación de la serie es algo así como una mezcla de ambos, aunque, según declaraciones del propio intérprete, también tiene parte de Bushman. Y esto, si recordáis el anterior punto, es más revelador de lo que parece. 

Orígenes secretos

Todos estos personajes de los que solemos hablar son bastante añejos, y por lo tanto nacieron condicionados por la narrativa de su época. A menudo, el surgimiento de ciertos personajes era sota, caballo y rey: un secundario de otra colección cuyo diseño cautivaba a los lectores, motivo de que se le diera una oportunidad en solitario y un lore que se construía poco a poco. Tal es el caso del Caballero Luna, quien nació como un villano ocasional de Jack Russell, el Hombre Lobo, en Werewolf By Night 32 y posteriormente, tras apariciones en Marvel Spotlight y el magazine The Hulk!, obtendría su cabecera con sus secundarios y un origen superheroico. La retrocontinuidad alteraría posteriormente este último detalle, pero no estamos aquí para hablar de eso. 

El caso es que, de forma bastante inteligente, la serie de televisión se sitúa in media res. O sea, no comienza por el origen como cabría esperar sino que mete de lleno en la historia para que sientas en tus propias carnes la confusión de Steven Grant. Empezar por el principio sería lo más fácil, un ejercicio mil veces visto, pero este cambio proporciona un enfoque inteligente e innovador, una perspectiva que ayuda a mantener vivo este género mientras algunos ya osan tacharlo de raído. Larga vida a los superhéroes y larga vida al Caballero Luna. 



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