THE BATMAN: El Caballero Oscuro de una nueva generación / Reseña CON SPOILERS

 Todos los fans de DC recordamos con cariño aquella madrugada de la DC Fandome de 2020. Por aquel entonces, The Batman no eran más que algunas fotos filtradas del rodaje y un elenco que no suscitaba confianza alguna. Nadie daba un duro por Robert Pattinson, era el hazmerreír de todos por su bochornoso pasado en la saga de Crepúsculo y aquel nuevo proyecto del Cruzado de la Capa no apuntaba maneras. 

Pero cómo nos calló a todos la boca aquel primer tráiler, breve pero conciso, con una presentación por todo lo alto de aquella nueva y fresca adaptación y un momento que pasaría a la historia de DC. Aquel “soy la venganza” vivió durante dos años en las mentes ansiosas de los aficionados, demostrándonos que, como anunciaba el leitmotiv de la película, algo estaba de camino. A pesar del sector tóxico y algunos emergentes detractores, aquel proyecto del que cada vez sabíamos más prometía convertirse en algo grandioso. 

Y lo ha hecho. 

The Batman no se asemeja a nada que se haya hecho jamás con el personaje en el cine. Se palpa la inspiración en la obra de Christopher Nolan, así como adapta el tono lúgubre y gótico de Burton y la brutalidad de Snyder, pero el cineasta Matt Reeves logra encontrar su propia visión para construir un Batman que, aun distanciándose por su estilo realista de su contraparte comiquera, se acerca más que nunca por su carácter de detective, su rico entorno y un emocionante mensaje final. Desde luego, se ha hecho historia con esta película. No sé si marcará un antes y un después, pero desde luego se la recordará como un gran icono del género cuando pasen los años. 

Y nadie volverá a dudar de Robert Pattinson.

Odio los pósters de cabezas flotantes

Tras más de ochenta años de historia, Batman se ha convertido en un icono cultural de alto calibre. Poco tiene que envidiar a muchas figuras históricas, conocido incluso en los países más lejanos y admirado por niños de todas las etnias. La magia de Batman consiste en un sencillo principio: se adapta a las circunstancias. Sus historias han pasado por las manos de infinidad de creadores a lo largo de tantas décadas, convirtiéndolo en un superhéroe esperanzador o en un detective de tono noir, en un viajero aventurero o en referente infantil. Las visiones son tantas que el personaje siempre queda a disposición de un guionista o director, y salta a la vista que Matt Reeves tenía claro lo que pretendía hacer desde el principio. 

Mucho se ha hablado de las auténticas intenciones de esta película. The Batman no es una película de superhéroes, o al menos no una al uso. Es, más bien, un thriller noir inspirado por el trabajo de David Fincher en obras como Seven o Zodiac, adaptando mediante ciertas libertades creativas unos cómics que siempre se basaron en la idea del mejor detective del mundo. Nunca se había visto (o al menos de forma tan explícita) un Batman investigador en el cine, un héroe completamente comprometido con un caso que está dispuesto a resolver. En los cómics es el pan de cada día, pero era novedad para el medio audiovisual y se ha presentado por todo lo alto. Con casi tres horas de duración, la película se cuece a fuego lento para entregar un trabajo mimado, intrincado y no apto para cualquiera: debe verse con mente abierta, consciente de lo que la película pretende ser y cuáles son sus referentes. 

Y ojo a lo que digo: estoy convencido de que The Batman está a un altísimo nivel, de entre lo mejor que puede verse últimamente si de adaptaciones de cómic hablamos, pero la película tiene una intención opuesta a la de cualquier otra obra reciente del género de superhéroes. Toda buena historia es grande a su manera, desde la épica continuación de una saga de veintitantas películas a una obra independiente que apuesta por algo más artístico y se sale de lo común. El hecho está en saber medir las intenciones propias. 

Y es que, si hablamos del apartado técnico de The Batman, lo que hallamos es algo sobrehumano. La película busca constantemente hacer brotar la belleza de lo sórdido y lo terrenal, hundiéndonos en lo más hondo del alma todos esos espectaculares planos de la ciudad de Gotham y las sobrecogedoras apariciones del Caballero Oscuro. Magníficamente rodada, con una soberbia elección del color y los acordes de Michael Giacchino haciendo milagros por una banda sonora icónica, la película da un paso más allá y desafía al género de superhéroes a seguir sus pasos, a evolucionar y adaptarse a las tendencias artísticas para rozar techos hasta ahora inéditos. Creedme cuando os digo que sentará escuela, y esto podremos comprobarlo dentro de unos años... o eso espero. 

La Gata y el Murciélago. Cómo no quererlos

En fin, hablemos de lo que más me gusta siempre: los personajes. Es indispensable tratar al absoluto protagonista de la película homónima, nuestro héroe en las sombras: Batman. Y un Batman bastante curioso, pues predomina absolutamente sobre su alter ego Bruce Wayne. Muchos han visto este eclipse de la parte humana como algo negativo, pero a mí me parte del mensaje. Este Batman emo, inspirado en Kurt Cobain y en el movimiento grunge, ha perdido las ganas de vivir. Poco le importa Industrias Wayne, su vida como figura pública y lo que puedan pensar de él. Su único propósito es ser Batman, purgar de maldad las calles y, como repite cual mantra, ser la venganza... hasta que abre los ojos. 

Y aquí entramos en terreno de spoilers, cosa indispensable si queremos tratar el desarrollo del personaje. Y es que hay un punto de la película, con Enigma habiendo cumplido su plan maestro y habiendo desatado el desastre, que uno de sus leales seguidores pronuncia la frase preferida de este Batman como con cierta admiración. Es entonces cuando se enfoca la mirada de Bruce (una constante que culmina con este plano) y lo entendemos: él ya no es la venganza sino algo más allá. En ese momento, convencido de su auténtico propósito, nace Batman. No un vengador sombrío, una criatura de la noche, sino un héroe dispuesto a traer esperanza a una ciudad que ha sido privada de ella. Ese plano en el que guía a las víctimas de la inundación con una bengala roja en mano (la libertad guiando al pueblo) habla por sí solo. Ha nacido una leyenda. 

Curiosa es su relación con este nuevo comisario Gordon, que evoca al vínculo de Brad Pitt y Morgan Freeman en Seven de David Finch. Ver colaborar a Batman con el Departamento de Policía de Gotham City es de lo más curioso y se agradece tenerlo en la gran pantalla. Sin duda, y a pesar de las iniciales dudas, Jeffrey Wright apunta maneras con esta encarnación del icónico agente. 

Pero, si tengo que quedarme con un solo personaje, lo hago sin lugar a dudas con Selina Kyle, mejor conocida como Catwoman. Quizá no tenga la mejor vestimenta, ni esa rudimentaria capucha se parezca a lo que me gustaría verla luciendo, pero la profundidad que se le ha otorgado cautiva de principio a fin. Probablemente sea la versión mejor tratada respecto a todas las vistas en el cine, dotada de un interesante pasado, relaciones familiares que nos retrotraen a las historias de Jeph Loeb y Tim Sale y que logra empatizar profundamente con el espectador. El toque noir que le otorga su tema propio es un añadido más, eso por no hablar del excelso trabajo que realiza Zoë Kravitz, que poco a poco se consagra como mejor actriz. Su química con Robert Pattinson es algo único.

Mención especial merecen otros personajes como Alfred Pennyworth, Carmine Falcone o el Pingüino. El icónico mayordomo de Batman pasa algo desapercibido en esta versión, a la sombra de otras interpretaciones como la de Michael Caine, pero lo poco que se nos cuenta de él lo acerca a la encarnación vista en Batman: Tierra Uno, donde hacía las veces de guardaespaldas de los Wayne durante la candidatura a la alcaldía de Thomas, más que como un mayordomo al uso. Respecto a la mafia de los bajos fondos, Carmine Falcone es una de las grandes sorpresas de la película. Ese secundario capo de la mafia que en tantos cómics del murciélago aparece cumple su habitual labor, relacionándose además con Selina, lo que le otorga cierta profundidad especial. Y, por supuesto, cómo no mencionar al Pingüino. Este Oswald Cobblepot está en las antípodas de la tétrica versión que Tim Burton plasmó en los años noventa, pero aun así funciona a las mil maravillas. Un personaje histriónico y divertido, a la par que peligroso, que nos entrega una escena fantástica (esa persecución en la noche es canela en rama) y que además se ha quedado en una tesitura perfecta para convertirse en algo aún mejor. Hace poco se rumoreó una serie para HBO Max protagonizada por él, y, aunque no es que me emocione demasiado, estaré dispuesto a darle una oportunidad.

Por último, no se puede olvidar hablar del gran villano de la película, el terrorífico Edward Nashton, mejor conocido como Enigma. Un antagonista a la altura de su adversario, que consigue causar estupor y poner contra las cuerdas a toda la ciudad de Gotham. Sin duda, la interpretación de Paul Dano será recordada como una de las mejores de un villano de Batman. El aspecto sórdido del personaje, que evoca al escalofriante asesino del zodiaco, funciona a la perfección con una presencia inquietante y el rostro del actor, que fluctúa entre la inocencia y la demencia. Además, y aunque quizá algo predecible llegado a cierto momento de la película, su giro final funciona genial para impulsar la trama. No deja de ser un ejercicio similar a lo que se hizo en Joker, hace tres años, sólo que, en esta ocasión, no se trata de justificar una masacre indiscriminada como un acto de reivindicación social. En fin, creo que salta a la vista que detesto esa película, ¿verdad?

Ah, y seguramente se hable largo y tendido de esa última aparición en el Asilo Arkham: un nuevo Joker introducido en este universo, esta vez encarnado por el polifacético Barry Keoghan. Sinceramente, estoy cansado de tener a este villano hasta en la sopa y no me apetece ver otro encuentro con la murciélago, pero a ver qué se le ocurre al bueno de Matt Reeves. Será por villanos interesantes de Batman...

“Si tú eres la justicia...”

The Batman toma inspiración de múltiples cómics. Tiene el espíritu de Año Uno, los personajes de Tierra Uno, el tono y la ambientación de El Largo Halloween y la psicología de Ego. Pero, a pesar de tantas fuentes, es una película única en su esencia. Tal vez peque de excesivamente realista, lo que se vislumbra en detalles como ese ridículo traje de vuelo que sustituye al habitual planeo con la capa, como si se sintiera acomplejada de sus orígenes comiqueros, aunque tampoco es ese su único defecto: su longitud llega a afectar ligeramente al ritmo, y algunas decisiones de guion no contentarán a todos. 

Pero, a pesar de todo ello, a mí me ha conquistado. Y sé de primera mano que no soy el único, que este Batman no acaba sino de convertirse en un icono de su época y en el héroe de toda una generación. Tal como el Spiderman de Tom Holland ha cautivado a jóvenes y no tan jóvenes, volviéndose un referente de nuestra actualidad, este nuevo Cruzado de la Capa moverá masas. Su espíritu sombrío y derrotista ya ha conquistado los corazones de muchos, entre ellos el mío, pero al mismo tiempo los inunda de esperanza con su mensaje de lucha social. Al fin y al cabo, Batman es más que una simple criatura de la noche: se supone que ha de aterrar a quienes obran mal, no a los niños por los que vela esperando que no sufran su misma tragedia. Batman es esperanza, tal como demuestra esa escena final a contraluz, y ha llegado para quedarse, para evolucionar a nuestro lado y convertirse en la mejor versión de sí mismo, tal vez en el definitivo en tono, espíritu y aspecto. 

No sé si llegaremos a verlo en compañía de un Robin, si se enfrentará a una coalición de villanos con Mister Frío o Hiedra Venenosa entre sus filas, si desentrañará los misterios de la vieja Gotham hasta encontrar al Tribunal de los Búhos o si caerá en la más profunda minería a manos de una nueva y brutal encarnación de Bane. Sea lo que sea lo que le depare el destino a este Caballero Oscuro, nos acompañará durante años y años de aventuras entre las sombras y más allá. Y no, no es una llamada: es una advertencia. 


Te quiero, Pattinson 

Comentarios

Los más leídos