Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos. Volviendo a las andadas / Reseña CON SPOILERS

 A pesar de que ya hemos conocido bastantes de los proyectos de esta Fase Cuatro del Universo Cinematográfico de Marvel, no hemos hecho más que ahondar en personajes ya conocidos. Sin embargo, Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos es la primera película en la que debuta un nuevo protagonista, con lo que volvemos a las andadas: contextos innovadores, próximos personajes y un prometedor futuro para este universo cada vez más complejo e intrincado.

Nuestro Simu Liu viene con todo.

Pero, antes de hablar en qué está por venir, dediquémonos a la película. Hemos esperado largo tiempo para verla, y la pandemia solo fue un obstáculo de tantos. Lo cierto era que nadie esperaba gran cosa de la película, dado que Shang-Chi es un personaje de segunda fila (ni siquiera he leído un solo cómic suyo) y no se respiraba una gran expectación. No era mi caso, pues, dado mi gran pasión por el cine de artes marciales, deposité toda mi fe sobre este proyecto. 

Y, desde luego, he recibido lo que esperaba. Al menos en algunos sentidos.

Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos es todo lo que promete: un canto de amor a la cultura asiática y especialmente a su cine, desde el enfoque de varios géneros. Destaca la acción, el carisma de ciertos personajes y una hermosa imagen deudora de clásicos chinos como Tigre Y Dragón. Muchos la han llamado la Aquaman de Marvel, y, aunque a mí la película del Rey de Atlantis me parece superior, he de decir que es una comparación bastante acertada. Si te gustó Aquaman, probablemente disfrutes de igual manera con el espectáculo de luces, colores y acción desenfrenada que es Shang-Chi.

Como siempre caben destacar los diferentes personajes, empezando por supuesto por nuestro protagonista, Shang-Chi. Simu Liu es un tío que irradia carisma por los cuatro costados (cualquiera que lo siga en Twitter lo sabe), y hace un gran trabajo tanto por el lado de las artes marciales como interpretativamente. Se postula como un personaje de gran relevancia para el futuro del UCM, todo ello a partir de una reínvención absoluta del personaje de las viñetas. Está claro que lo vamos a ver bastante de aquí en adelante, y no me cabe duda que entrará en los Vengadores en cuanto tenga oportunidad. Estoy deseando verlo repartir mandanga junto a personajes como Spiderman o Ant-Man.

Si hablamos de los secundarios, tenemos que hablar de toda la familia de Shang-Chi: su hermana, su madre, su tía y su padre. No tengo mucho que comentar de las tres primeras, dado que son parte esencial de la película pero no me suscitan nada. Xianling, la hermana, me resulta de hecho un personaje un tanto insustancial, a pesar de que tiene motivos de sobra para cumplir sus motivaciones. Pero, si hay que hablar de alguno, tenemos desde luego que ahondar en Wenwu, el padre de Shang-Chi, también conocido como el Mandarín. Una vez más nos encontramos ante una reinvención absoluta del personaje de los cómics, todo por alejarse del estereotipo del tirano chino con el que nació, cosa en la que tiene éxito a pesar de ciertas incoherencias respecto a su historia y negocios. Me convencen aun así bastante sus motivaciones, y de hecho lo veo incluso similar al Doctor Octopus de Sam Raimi. Ya sabéis: ávido de poder por la posesión de unos extraños artefactos, un fuerte vínculo con el héroe protagonista y una redención de última hora. 

Siempre en nuestros corazones, Tony Leung

Por destacar alguno más, tenemos a Katy y a Trevor Slattery. Respecto a la primera, poco hay que comentar al no ser sino el habitual cliché del alivio cómico que escolta al protagonista y tiene su momento de gloria en el clímax final. Awkawfina interpreta a un personaje divertido y entrañable pero que puede resultar un tanto tedioso por su constante sorna. Por otro lado está Trevor, que supone el retorno del infame villano de Iron Man 3, el falso Mandarín. A pesar del descontento general que he visto, a mí me ha resultado una corrección bastante interesante del desastre cometido en 2013, dado que en parte justifica los errores del pasado. Desde luego, en Marvel Studios no se avergüenzan ni de las mayores cagadas.

Death Dealer y Razor Fist también tienen sus puntos fuertes, en especial a la hora de la acción, aunque quizá estén algo desaprovechados. Especialmente el primero, dado que, a diferencia del segundo, no tiene un destino demasiado halagüeño.

Pero ¿qué es lo que menos me ha convencido de la película? Es cierto que tiene una buena cifra de incoherencias, y que los clichés están a la orden del día y la vuelven un tanto predecible en varios aspectos, pero lo que más me saca es el segundo acto. Creo que tiene un arranque espectacular, y que el tercer acto no se queda atrás, pero la mitad de la película, con el desarrollo de la familia y una prolongada quietud desprovista de acción, se me hace algo tediosa. Entiendo que haya gente a la que la saque por completo, y sin duda habría que haber eliminado metraje de esa sección y tal vez añadir algo más de acción marcial. No es que a la película le falte, pero se siente un valle algo denso.

Aun así, los aspectos positivos lo superan. La acción es más que decente, especialmente en las dos primeras secuencias, y la épica del clímax final tampoco se queda atrás. Hay un gran despliegue visual a la hora de emplear los efectos visuales, ofreciéndonos atractivas muestras de poder y múltiples criaturas de la mitología asiática que embellecen con creces la película. No me olvido tampoco de la cinematografía, deudora de las películas de Ang Lee, y la banda sonora épica a la par que emotiva. La mezcla de géneros es otro de los puntos fuertes, especialmente por ese homenaje final al kaiju eiga japonés, con múltiples referencias a Godzilla y todo su universo. Es una lástima que eliminaran a Fin Fang Foom por ser considerado un personaje racista y estereotipado, pero lo que tenemos tampoco está mal.


Quiero destacar otro aspecto, y es el hecho de la cantidad de puertas que la película abre a futuro. Las conexiones con el resto del Universo Cinematográfico de Marvel son múltiples, y no tardan en aparecer. La primera tiene lugar en el torneo de Macao, donde vemos a Abominación enfrentar al hechicero Wong. No se nos explica qué ha pasado con el coloso que enfrentó a Hulk, por qué trabaja con Wong ni qué está haciendo ahora, pero supongo que se nos explicará en la próxima serie de Hulka. A propósito, ese torneo me parece una gran decepción. Esta vez es culpa mía y de las expectativas, sobre todo por aquella filtración que hablaba del retorno del barón Mordo y el debut de Omega Rojo, cuando tan solo vemos dos peleas. Aun así, esperaba más. 

Abominación: ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué?

Y, si hablamos de conexiones, no podemos olvidar las dos escenas poscréditos. Menos significativa es la segunda, que anuncia la proclamación de Xianling como la nueva líder de los Diez Anillos, pero la primera es cuando menos sorprendente. En esta, Wong contacta con Shang-Chi y Katy para analizar los Díez Anillos. Se nos dice que funcionan como una baliza para alguien distante, aunque no se nos dice quién ni adónde llevará esto. Y, por si no fuera poco, aparecen Carol Danvers (de nuevo con el pelo largo) y Bruce Banner, que por algún motivo ha dejado de ser el Profesor Hulk. Supongo que se nos explicará en la serie de Hulka, una vez más. Demasiadas preguntas, tanto tiempo para esperar. 

En conclusión, Shang-Chi y la Leyenda de los Diez Anillos es una gran película de origen, tremendamente divertida y con excelente acción. No es ninguna maravilla, pero entra dentro de los estándares de lo adecuado y probablemente trascienda a la cultura popular, como ya lo hizo Pantera Negra con su película individual. Auguro un gran futuro para Shang-Chi y Simu Liu, y espero que la cosa solo vaya para mejor de aquí en adelante. 

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