Desde hace años, DC no deja de decepcionarme. Ya lo hizo con Joker, una película que despreciaba abiertamente el contenido original en favor de un ilusorio elitismo. Eso por no hablar de Aves de Presa, una película que prefiero ni recordar, o la mismísima Liga de la Justicia de Zack Snyder, por motivos en los que es mejor no ahondar. Desde luego, poca fe le tenía a los productos venideros del DCEU tras tanta desgana.
Y, a pesar, de todo, El Escuadrón Suicida, esta secuela/reinicio de la infame obra homónima de David Ayer, me ha sorprendido por completo. He de decir que ya estaba en el barco de James Gunn desde los primeros adelantos, cuando se nos mostró el potencial de esta película, su estilo y técnica, así como la fidelidad a los cómics que demostró. Desde luego no decepcionó, e incluso superó las expectativas previstas.
Si es que solo los pósters ya prometían...
Rememorando lo que logró (o destruyó) su predecesora pero tomando un camino propio, esta película cumple sus promesas desde el primer momento. Y literalmente, pues, a diferencia de la anterior, hace honor a su nombre. Esta vez no necesitamos presentación, ya que conocemos con antelación el funcionamiento y propósito de la Fuerza Especial X, así que la película empieza con todo.
Aviso de SPOILERS. Ya lo dije en el título, pero a la gente le cuesta leer.
Pues eso, que James Gunn no se corta y se quita de en medio a la mitad del elenco en los primeros cinco minutos. No tiene escrúpulos para matar de formas grotescas a personajes que podrían parecer prometedores, así que no tardamos en darnos cuenta de que esto sí que es El Escuadrón Suicida. Desde luego, aquí nadie está a salvo (menos Harley).
Lo cierto es que, respecto a lo negativo, no tengo mucho que decir. Las cosas que se pueden señalar no son tanto errores sino oportunidades desaprovechadas: una presentación del origen de los personajes más dinámica, alguna sorpresa no vista en los tráilers y tal. Si acaso, un aspecto negativo es algo ya mencionado: en ningún momento crees que Harley Quinn pueda llegar a morir, cosa que sí afecta a todo el resto del elenco. Por eso creo que la muerte del personaje hubiera sido cuando menos impactante, así como completamente inesperada, y no lo digo porque no la soporte: de hecho, ha sido en esta película donde por primera vez no me ha chirriado (incluso me ha molado). Pero, cuando hay un personaje tan popular y comercial de por medio, podemos vernos venir estas cosas.
No olvidemos a Milton, el auténtico héroe de la película
Pero, si hablamos de personajes, Harley Queen no es más que una de tantos que destacan. Es fundamental para una película con este tono que los personajes nos importen, y que así sus muertes nos resulten dolorosas, y vaya si lo consiguen. Porque sí, la película tiene, después de todo, su cálido corazón, cosa que escenas como la de la fiesta fomentan. Son fundamentales para que podamos encariñarnos con ellos, aun sabiendo que muchos tendrán un final grotesco, pero es inevitable: no dejan de ser marginados sociales, los despojos de la pobreza y los malos tratos, gente miserable con la que podemos identificarnos (no como con Joker, ejem). La triste pero esperanzadora historia de Ratonera, la soledad de King Shark, la ambición perdida del Pacificador, el traumático fracaso de Polka-Dot-Man... Todos tienen su momento, hasta que les llega la hora.
Pájaro
Podemos destacar a muchos personajes: Bloodsport es uno de los que se lleva la palma, con la increíble imaginería de sus armas y su tono cansado y socarrón. Tampoco podemos olvidar a Rick Flag, cuyo cambio de militar olvidable a héroe de acción con un toque de humor es tremendo, ni a Amanda Waller, quien se lleva la palma como villana al representar la indiferencia de los altos cargos estadounidenses ante guerras y desastre que, mediante el intervencionismo militar, ellos mismos han provocado. Pero, si me tengo que quedar con alguno, sin duda sería con King Shark y Ratonera. El primero por obvias razones: consigue rápidamente convertirse en un icono debido a sus memorables intervenciones, su estilo entre lo dulce y lo monstruoso y su conflicto acerca de la soledad. Viendo los tráilers no esperábamos menos.
Pero el personaje que me sorprendió por completo fue Ratonera, esta ladrona fantásticamente interpretada por la portuguesa Daniela Melchor, con quien puedes empatizar fácilmente por su origen humilde y su propósito, así como su miserable relación con su padre, un hombre que, a pesar de que no pudo darle nada, siempre la amó. A pesar de la humildad, el desprecio y la dejadez de su personaje, son los recuerdos de su padre los que consiguen que Ratonera se supere a sí misma y dé el paso de villana de poca monta a heroína, convirtiendo un poder aparentemente ridículo en algo glorioso. Es un mensaje de superación y aceptación de uno mismo si te paras a pensarlo, algo que no se esperaría de una película con este tono.
Quiero un Sebastian en mi vida
Tampoco podemos pasar por alto a Starro, el villano físico de la película, este icónico extraterrestre conquistador de los cómics, que, a pesar de no tener una aparición demasiado extensa en la película, aparece perfectamente representado y con un brutal despliegue de poder. Es una amenaza a escala global, que se siente como algo abominable, pero a pesar de todo tiene un mensaje: esta estrella de mar colosal no es sino otra víctima del sistema, una criatura esclavizada y convertida en un arma por un gobierno corrupto y ávido de dominio. Como decía Ishiro Honda: “los monstruos son trágicos. Son demasiado grandes, altos, fuertes. No son malvados por elección. Esa es su tragedia”.
Él solo quería ser feliz a la deriva del espacio, observando en la distancia las estrellas
Y el caso es que esta película está plagada de escenas cruentas, vísceras por doquier, humor negro, tetas y penes, un tono gamberro e impredecible y un ritmo frenético salido directamente de las viñetas, pero, sobre todo eso, logra prevalecer un mensaje predominante. La película al completo es una crítica al sistema político estadounidense, con la isla de Corto Maltés como trasunto de todos aquellos territorios centro y sudamericanos en los que Estados Unidos ha intervenido militarmente e impuesto dictaduras, y cómo incluso a día de hoy esta dura represión perdura ajena a los medios y al pueblo extranjero. Esa manipulación de los altos cargos la vemos de la mano de la pérfida Amanda Waller, que no tiene escrúpulos a la hora de dejar morir a gente inocente por su país, y por otro lado está el personaje del Pacificador, alguien no malvado pero sí con malas ideas, manipulado por los medios hasta la demencia y devoto de la falsa libertad que Estados Unidos lleva siglos vendiendo a sus más ingenuos habitantes.

No es solo humor y diversión, diga lo que diga cierto sector...
Respecto a los demás aspectos, poco malo se puede decir del trabajo de James Gunn. La banda sonora es excelente, y rompe con el instrumental de orquesta que se suele ver en las películas de este estilo; la imagen es impecable, con referencias a multitud de obras de la cultura popular y una gran influencia de la narrativa del legendario Quentin Tarantino; a nivel de guion tampoco defrauda, pues la película no flaquea en ninguno de sus actos, sino que no deja de crecer junto con los propios personajes; y qué decir de las actuaciones, que nos sorprenden en más de una ocasión de la mano de aquellos de quienes no esperábamos nada. El bueno de James Gunn sabe cómo sacar provecho de todo lo que se le ofrece, sin dejar de ofrecer posibilidades próximas e introducir guiños que diferentes tipos de público disfrutarán.
Pero, si puedo ponerle una pega, es sin duda la absoluta desconexión del DCEU que se aprecia en esta película. Para algunos será una virtud, pero esto, una constante en las películas producidas por Warner, hace que no sintamos que todos estos personajes compartan la misma Tierra, o que podamos esperar verlos en otros productos a raíz de esta obra. ¿A que hubiese molado que ya conociéramos con antelación a estos personajes, después de haberse enfrentado a sus auténticos antagonistas? No es tanto un problema de la película como uno de la organización y los planes de Warner, pero, en este sentido, Marvel sigue a años luz.
Por concluir, todo lo que puedo decir es que he amado de principio a fin esta película. No esperaba nada después del espanto de su predecesora, pero James Gunn no defrauda. Sabe cómo hacer que estallemos en carcajadas, que nos maravillemos o se nos parta el corazón con los acontecimientos de la película. Tiene todo lo que se puede pedir: humor, acción, personajes memorables, fidelidad a los cómics y corazón. Sobre todo corazón. Ya sabéis cuán importante es este aspecto para mí, y todo lo que pertenezca a la marca DC lo merece.
Qua re dicta, levanto para despedirme la mano como cierto escualo y digo: ¡Maaano!
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