La Bruja Escarlata: La Senda de las Brujas. Paganismo, feminidad y corazón / Reseña SIN SPOILERS

Y bien, ya era hora de que volviéramos a los cómics. Mucho hablamos de las películas, las series y todas esas adaptaciones, con sus más y sus menos, pero no podemos olvidar que la fuente de todas ellas está en las viñetas. Algunos se niegan a verlo, así que más nos vale reivindicar el cómic hasta que les entre en la cabeza. 

Pero bueno, no estoy aquí hoy para criticar a nadie. Ya venía tocando retomar el blog, y qué menos que hacerlo con una historia recién reeditada y que me ha dejado con un gran sabor de boca. Hablo, por supuesto, de La Bruja Escarlata: La Senda de las Brujas, esta gran obra de Marvel publicada en 2015, con James Robinson al guion y múltiples dibujantes internacionales a los lápices. 

Panini se ha marcado una edición integral tremenda

Por hacer una breve sinopsis, la historia nos cuenta cómo nuestra querida Wanda Maximoff viaja por el mundo para reparar la magia, dañada por circunstancias desconocidas y que habrá de investigar. En esta epopeya a nivel global, la hechicera descubrirá el folclore mágico de las diferentes culturas y tendrá encuentros con toda clase de personajes, desde habituales de este vasto Universo hasta mitológicos. Lo hará acompañada por el espíritu de la difunta Agatha Harkness, independizándose así nuestra protagonista después de su matrimonio fallido con La Visión y la salida de Los Vengadores tras los acontecimientos de Dinastía de M.

Desde luego, la historia da lo que promete. La búsqueda de la identidad es uno de los temas que trata, y lo hace con una precisión exquisita. Desde sus inicios, Wanda fue un personaje dependiente y torturado, con un gran poder pero sin embargo inestable. Siempre se veía obligada a depender de una figura masculina: Magneto, el Capi, Simon Williams, La Visión... Pero es aquí donde da la definitiva vuelta de tuerca y se distancia de su vergonzoso pasado, repleto de ilusiones rotas y trastornos mentales, para superar la severa depresión que ha sufrido durante años y convertirse en algo más. Para ello explora su pasado, una faceta bastante interesante del cómic, y ahonda desde el conocimiento mágico en su propia psique. La deconstrucción del personaje es, por tanto, adecuada y bastante emotiva, y funciona mejor cuando has leído sus historias anteriores o visto la gran adaptación que Marvel Studios ha realizado de la poderosa Bruja Escarlata. 

Otra cosa que me fascina de esta obra es el viaje por el mundo para conocer la magia desde el punto de vista de diferentes culturas. Lo cierto es que algunas visitas están bastante desaprovechadas, como la de China y la de Francia, pero el resto son gloriosas. Destaca Japón, con una poética puesta en escena, o Irlanda, que marca un punto de inflexión en la historia, también Grecia y el realismo del arte empleado en el número.

Pero debo quedarme con el número en que Wanda viaja a España, concretamente a La Rioja, para resolver un entuerto con unos espíritus torturados de la Inquisición. A pesar de los estereotipos del catolicismos la intolerancia de los españoles, es maravilloso ver el monasterio de San Millán de la Cogolla y la visita del personaje a nuestras tierras. Le viene además de lujo el dibujo de Javier Pulido, artista tremendo y que en esta historia presenta ciertas reminiscencias a Mike Mignola. No será la mejor de las historias de esta obra casi antológica, pero es la que más me llega y, por tanto, me quedo con ella sobre las demás. 


Esto sí que debería llenarnos de orgullo y no la selección de fútbol

Pero hablemos ahora del apartado artístico, que no puede ser menos. Y es que si este cómic destaca por algo a primera vista es precisamente por eso. Cada número cuenta con un artista propio, con escasas repeticiones, y pasan por sus páginas nombres como Chris Visions, Tula Lotay o Steve Dillon (uno de los últimos trabajos de este último antes de fallecer), cada uno dejando su impronta con un estilo propio pero adecuado dentro del contexto. Además, se suele buscar para cada viaje de Wanda un autor del país que visita, como es el caso de Pulido en el número ubicado en La Rioja. 

Los estilos son tan variados que el choque no deja indiferente. Tenemos trabajos realistas, caricaturescos, simples o complejos, de todas las formas y colores. Y no siempre con un tono comiquero, pues si este cómic destaca por algo en la faceta artística es por distanciarse de lo que solemos ver en las historias de Marvel. Muchos de los autores no son habituales en el género de superhéroes, cosa que los hace brillar con luz propia en sus presentes trabajos. Podemos sacarle algunas pegas a esta pasarela de artistas, como que Wanda Maximoff tenga diferente forma de cara o color de ojos según el número, pero bueno, es un detalle insustancial. Desde luego, yo personalmente no tengo nada que objetar. 


Un buen ejemplo de las joyas que nos encontramos dentro de la historia

Y qué decir de las portadas de David Aja, otro de nuestros orgullos nacionales, que usa un estilo sencillo pero efectivo donde prima el color escarlata del personaje, usando los elementos culturales de los lugares visitados como protagonistas. Nunca se valorará lo suficiente el trabajo de este hombre, pues lo dice todo con lo que aparentemente parece poco. No muchos cuentan con esa cualidad, y es una de las que más favor hacen a un narrador visual.

En el número de Irlanda destaca el arpa, símbolo nacional del país gaélico

En conclusión, La Senda de las Brujas es un cómic que ningún amante del personaje puede dejar pasar. Posiblemente sea la historia definitiva de la Bruja Escarlata, donde confluyen todos sus sentimientos, traumas y relaciones para volver a forjarla como un personaje nuevo e independiente. Una historia de superación, donde priman la identidad de uno mismo, el movimiento feminista y la reivindicación del paganismo, cosa que, como pagano, me llega muy hondo y hace que admire todavía más a la brujita.

No dudo en que, por su importancia, esta historia no tardará en llegar al Universo Cinematográfico de Marvel, por el camino que está tomando el personaje interpretado por Elizabeth Olsen, a quien tanto admiro como ya sabrán quienes han leído el artículo que le dediqué. A pesar de todo es una pena que tenga que llegar un producto de masas para que esto llegue al gran público, pero al mismo tiempo favorece al medio. Sea como fuere, todo parte de estas maravillosas historias y todo lo que tienen que ofrecer, pues, con sus más y sus menos, les debemos las horas, días, semanas, meses, años que llevamos disfrutando de estos personajes y sus leyendas desde que éramos pequeños. 

Leed cómics, no os pido más. Os liberarán.

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