Jimmy Olsen, el amigo de Superman. La maravilla de lo absurdo / Reseña SIN SPOILERS

 Ya que decidí nombrar al blog como algo centrado en la figura de Superman, qué menos que dedicar este artículo a eso mismo. Aunque, bueno, no será precisamente sobre Superman, pero tiene una gran relación. Sigue siéndolo más que el resto de entradas, que simplemente responden a un fanatismo general, ya sea por Marvel, Star Wars, Godzilla o una DC más ambigua. 

Y es que estoy hoy aquí para hablar, como no podía ser de otra manera, de Jimmy Olsen, el amigo de Superman, la serie de cómic guionizada por Matt Fraction y dibujada por Steve Lieber que ha revitalizado por completo a este personaje tan absurdo y rocambolesco, salido de las páginas de las historias del Hombre de Acero. Desde siempre ha sido tachado de estúpido e innecesario, y no ha sido precisamente el favorito de nadie, sobre todo si tenemos en cuenta las colecciones en solitario que antaño protagonizaba, pero estos doce números lo han convertido en algo completamente fresco y apetecible. 

¿Quién diría que un cómic de Jimmy Olsen podría ser tan cautivador?

La premisa de la historia es sencilla, al menos en apariencia. En resumen, Jimmy Olsen está realizando sus habituales labores de periodismo y divulgación hasta que descubre que alguien está intentando asesinarlo, por lo que se las apaña para hacer creer a toda Metropolis que ha muerto mientras vive aventuras de un sitio en otro mientras trata de descubrir quién lo desea muerto.

Y sí, parece una trama habitual, nada nuevo bajo el sol, pero es la narrativa lo que la hace brillar. El cómic no puede ser menos lineal: salta de un punto a otro sin avisar, del pasado al futuro y al presente sin previo aviso, incluso desordena de una forma completamente ilógica las viñetas para que el lector trate de ordenarlas y le dé a la cabeza. No es un cómic para cualquiera, ya que, debido a esta caótica estructura, obliga a pensar y a sacar conclusiones propias. Y no refiero con esto a que sea complicado (quizá ni siquiera haga falta entenderlo todo, solo la vía principal), sino que no tiene por qué ser del agrado de cualquiera.

Además, la historia no es accesible para el lector vulgar. Es decir, hace falta tener cierto conocimiento del Universo DC para entender ciertos detalles que pueden ser importantes para la trama, y no solo del entorno del Hombre de Acero sino más allá. Existe también un vínculo con la etapa actual de Superman, a cargo del odiado por tantos Brian Michael Bendis, pero basta con informarse acerca de lo que está ocurriendo. No es que sea una etapa de mi agrado, así que eso fue suficiente. Igualmente, es lógico pensar que el lector que busca este cómic no es cualquiera, por lo que no creo que existan tales problemas. Seamos realistas, ¿qué clase de novicio se decantaría por Jimmy Olsen frente a Batman, Superman o Wonder Woman?

Además sale Batman, ¿acaso se puede pedir más?

El humor es otro de los puntos fuertes de esta historia. Matt Fraction demuestra una vez más que es un maestro de la comedia de situación comiquera, y no hay momento en que mejor se exprese que todo el cruce con el Hombre Murciélago. Consigue hacer desternillante a un personaje que solemos ver representado como un atormentado y taciturno guardián de la noche, y verlo de una forma tan distinta resulta fresco y enriquecedor. Además sin desvirtuar la esencia del héroe, que tiene mérito.

La traducción al español hace también un gran bien, porque es sensacional. Que Batman diga “Alfred, deja eso aquí. Tengo... hambrecita” le da mil vueltas al sencillo “hungry” de la versión original. Punto para nosotros, por una vez.

Los secundarios están también brillantes, porque todos destacan a sus dispares maneras. Superman, como no podía ser de otra manera, aparece con frecuencia para iluminar la historia. Además, es el Superman que a mí más que gusta, ese clásico adalid del bien que ejerce más como un amigo que como un guerrero. Su aparición es siempre el consuelo de Jimmy Olsen, y viceversa, pues, como la propia colección indica en su nombre desde sus orígenes, el Hombre de Acero no tiene amigo más cercano que el bueno de Jimmy. Verlos juntos es siempre algo precioso.

“Algunas noches, Jimmy, estar contigo es mi única diversión.”

No podemos tampoco olvidarnos del resto de secundarios, que no es que sean pocos. Uno de los más relevantes en la historia es el superhéroe Metamorfo, que participa desde el principio ayudando a Jimmy en sus locuras y, sobre todo, en fingir su muerte. En esto juega también un papel clave el Puercoespín, un ridículo personaje cuya única indumentaria son un par de Crocs y que resulta un amago de villano debido a que nadie, ni la misma historia, se lo toma en serio. No es el único por el estilo de la historia que cae en esta tendencia, aunque sí sobre el que recae mayor relevancia. Su historia se enlaza con la de James Corrigan, pero no el Espectro sino un detective con su mismo nombre, broma a la que se recurre una y otra vez. Porque este cómic es muy de repetir bromas, sobre todo cuando más ridículas resultan. En otra historia sería una pega, pero aquí, en un ambiente tan satírico, resulta genial.

Otro de los puntos clave es la participación de Lex Luthor, villano principal, como no podía ser de otra manera, y principal acusado del intento de asesinato hacia Jimmy Olsen (aunque eso sería muy predecible, ¿no?). En general, toda la familia Luthor adquiere una gran relevancia al contársenos los albores de Metropolis y cómo las familias Luthor y Olsen se asentaron con una enemistad que perdura hasta la actualidad. Así pues, no se puede olvidar la aparición de los hermanos de Jimmy, tanto su hermana Janie, un personaje divertido, decadente y con el que se logra empatizar, como su hermano Julian, el más maquiavélico y manipulador de los tres, poseedor de la mayor parte de la fortuna familiar.

Además se involucra al Daily Planet, a la pretendiente extraterrestre de Jimmy y su rival amoroso e incluso un gato que vomita un peculiar líquido rojo, entre otros absurdos personajes, todo para recalcar que aquí nada puede tomarse en serio, y que en eso mismo recae lo maravilloso de esta historia. Del mismo modo no se pueden olvidar las múltiples transformaciones de Jimmy Olsen, marca de la casa y que no se podrían introducir a día de hoy si no fuera mediante la sátira. En ese sentido, Fraction lo hace, una vez más, a la perfección.

“¿Jimmy Olsen? Yo me llamo Tipo De Incógnito.”

Otro punto clave son las referencias, pues las hay de todas las formas y colores. Ir encontrándolas es un divertido ejercicio, pues algunas se esconden en las más discretas viñetas. Además, no se limitan a DC sino a todo el espectro de la ficción popular, incluso a la misma Marvel. 

¿De qué os suena el personaje de la esquina inferior derecha?

En resumen, que tiene un mérito tremendo lo que Matt Fraction logra con este cómic. Las colecciones de Jimmy Olsen han sido el hazmerreír de DC desde mediados de siglo, cuando resultaban no ser más que un simple relleno que nadie entendía cómo se seguía publicando. De hecho, se dice que, cuando Jack Kirby llegó a DC tras sus diferencias con Marvel, pidió que se lo pusiera a la cabeza de la serie con peores ventas de la editorial. No es de extrañar que DC le entregara Jimmy Olsen, el amigo de Superman, aunque el Rey Kirby la utilizaría para introducir a Darkseid y el germen de su Cuarto Mundo, haciendo relevante a la colección por primera vez en su historia.

La historia recupera ese sabor clásico, cosa que se refleja incluso en el maravilloso e inmaculado dibujo de Steve Lieber, que acompaña a la perfección la caótica narración de Matt Fraction. Como antes mencioné no es precisamente un cómic para cualquiera, pero la clase de público a la que va dirigido lo disfrutará en todo su esplendor. Si has llegado hasta este punto has de serlo, así que no dudes y adéntrate en él fantásticamente falto de todo sentido mundo de Jimmy Olsen, el amigo de Superman.

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