Hay tres cosas que nunca creí que llegara a hacer: casarme, tener un hijo y ver el Snyder Cut. A diferencia del resto, una de ellas, contra todo pronóstico, se ha cumplido. El famoso corte de Zack Snyder de esta polémica película, que tanto odio y resentimiento ha generado, existía, o al menos estaba en la recámara, a la espera de algunos retoques. Como ya sabemos, han hecho falta setenta millones de dólares para su acabado, y no es decir poco.
Pero bueno, no estamos aquí para tocar esos temas ni para generar polémica. Vamos al grano, a hablar de la película en sí y de DC, del tratamiento de los personajes y a este ejercicio le depara algo más o hasta aquí llegó.
Para empezar, no puedo engañar a nadie: la película me ha dejado un sabor de boca agridulce. Esperaba algo completamente opuesto al denostado trabajo de Whedon en 2017, cuando en su lugar me he topado con la misma trama y la misma historia pero contada de otra manera, con mejor fotografía y banda sonora, mayor desarrollo de personajes y... cosas cuyo sentido aún no soy capaz de comprender. En serio, puedo afirmar que, como mínimo, he disfrutado la película: me ha encantado ver a la bestia parda que es el Batman de Ben Affleck en acción, a mi querido Detective Marciano, un mejor tratamiento de Flash y guiños como la momentánea aparición de Kilowog. Aun así, también hay cosas que no soy capaz de asimilar: la excesiva violencia de personajes que deberían ser conciliadores, la tan esperada (y decepcionante) pesadilla de Batman y Cyborg, que merece un apartado para comentar por qué no funciona. Que lo merezca es harina de otro costal, porque suficiente protagonismo ha tenido ya.

Me hubiera gustado más ver a Kilowog vivo, pero bueno.
Y, sinceramente, quiero ir al grano y hablar de lo que para mí es lo más relevante. Ni falta hace que lo diga, basta con ver la portada del blog y leer su nombre. Exacto, Superman. Mi personaje favorito, ya no solo de DC sino de la ficción en general, un héroe de héroes y un referente que ha tenido múltiples caras durante más de ochenta años de historia. No puedo negarlo: Henry Cavill es uno de mis intérpretes favoritos del Hombre del Mañana. Es Kal-El personificado, ha nacido para ser Superman. Amé El Hombre de Acero a pesar de sus varios defectos, es una película con un tratamiento novedoso pero interesante para el personaje, pero se desdibujó por completo en Batman vs. Superman y viró hacia otros derroteros.
Pensé que esto se corregiría en esta nueva entrega, que se nos daría un Superman esperanzador y sonriente como el de Whedon, solo que sin bigote digital y algo menos de color. Sin embargo, menuda fue mi decepción al toparse con un Superman demasiado violento, de ceño fruncido (para variar) y que ni siquiera da una justificación para llevar el traje negro. Ni absorción superior de rayos solares como en el cómic, ni un símbolo de luto como esperaba. Nada. Y, para colmo, el shirt reveal del final nos da a entender que sigue portando este traje y no el azul y rojo, cosa que desdibuja a este lucero de la esperanza volante de una forma a la que no encuentro justificación. Era el momento perfecto para volver a sus orígenes, a un Superman solemne y radiante, pero Zack Snyder no aprende. Y no creo que se deba a que no entiende al personaje, como muchos dicen, sino que al cineasta le encanta provocar. En fin...
El momento exacto en que se me partió el corazón.
Pero bueno, pasemos página y hablemos de un personaje que sale mucho más favorecido que el Último Hijo de Krypton. Hablamos de Darkseid, el Señor de Apokolips, que con su presencia y aspecto causa sensación cada vez que aparece. En general, todos los partícipes del Cuarto Mundo, a pesar de sus aspectos genéricos y en absoluto respetuosos con los diseños originales del legendario Jack Kirby, hacen una buena labor. Steppenwolf resulta más amenazador y tiene un trasfondo mejorado respecto a la versión de Whedon, y la aparición del sádico DeSaad es otro punto a favor. Del mismo modo lo es la revelación de que la Ecuación Antivida se haya en la Tierra, lo cual les da una motivación mayor a los villanos y que nos recuerda directamente a los cómics. Quizá sea la típica interpretación de un villano que no desea sino tener tanto poder como sea posible, que toda la existencia sea suya, pero... es que no hay diferencia respecto a las historias originales, que decenas de grandes artistas han plasmado durante décadas. Punto a favor de la película.
Y, por supuesto, si hablamos de Apokolips, Darkseid, los parademonios y el resto de mitología del Cuarto Mundo, no podemos olvidar la secuencia denominada como la lección de historia, que es, sin duda, una de mis favoritas de toda la película. Aunque breve, ese enfrentamiento entre todas las fuerzas de la Tierra y las huestes del joven Darkseid es tremendo. Atlantes, amazonas, hombres y un Linterna Verde dejan sus diferencias a un lado para aunar fuerzas en una batalla brutal y descarnada, con especial participación del Olimpo, siendo Zeus y Ares las mayores bazas de la Tierra y quienes derrotan y expulsan a Darkseid y su ejército. Sin duda, uno de los mejores momentos de la cinta y que no deja indiferente a nadie.
“Debiste haber apuntado a la cabeza...”
Si hablamos de mis añadidos favoritos de la película, no se puede olvidar la aparición de uno de mis personajes favoritos de DC: J’onn J’onzz, el Detective Marciano. Aunque Snyder hubiera reiterado su participación, no puedo negar que me sorprendió sobremanera verlo en las dos escenas que tiene. Es cierto que no tiene mucho sentido que adoptara a lo forma de Martha (¿por qué dijiste ese nombre?) para hablar con Lois, y que funciona más bien como un fanservice satisfactorio, pero, dada su admiración al Hombre de Acero y su carácter conciliador (muy bien plasmado, por cierto), puedo llegar a entenderlo. De hecho, ver más de él y uniéndose a la Liga en el nuevo Salón de la Justicia que se nos promete al final es una de las cosas que me hace desear una segunda parte. Hay otras muchas que no, pero bueno, son otros asuntos.
Aunque su CGI se pueda pulir, se agradece verlo.
Y bueno, ya que estamos en la parte final de la cinta no se puede olvidar la tan popular secuencia de pesadilla, que se convirtió prácticamente en el eje de la promoción y que prometía ser el gran añadido del corte, y que... me ha decepcionado por completo.
Tal como se nos vendió, esta secuencia prometía tener un gran peso en la trama y desvelar cosas que diferenciaran todavía más a la película de la denostada versión de Whedon. Sin embargo, nos encontramos con un momento breve y que no va a parar a ningún lado, que deja con infinidad de dudas con la única razón de incitar al fanático a exigir una segunda parte y así saber a qué venía todo esto. Es un movimiento realmente inteligente por parte de Zack Snyder, que ya sabemos lo bien que maneja estos aspectos, pero hace cojear por completo una secuencia que debería haber sido épica y para el recuerdo.
La secuencia de pesadilla nos plantea lo mismo que la que ya vimos en Batman vs. Superman, solo que algo (tampoco mucho) más desarrollada. Vemos a Batman con una nueva Liga formada, en la que hay cabida incluso para personajes como Slade Wilson, Deathstroke, cuya participación es un caramelo para los fanáticos. Me gustaría saber más de esta encarnación del mercenario interpretada por Joe Manganiello, tiene un porte impresionante, pero es de lo poco que me interesa de este contexto.
Porque claro, luego está una de las participaciones más comentadas: el Joker de Jared Leto. Todo apuntaba a que Snyder corregiría aquella nefasta interpretación del Príncipe Payaso del Crimen que vimos en Escuadrón Suicida, la más lamentable de todas las encarnaciones cinematográficas con diferencia. Sin embargo, al menos en mi humilde opinión, sigue siendo tan desagradable (en el mal sentido, ya que hablamos del Joker) como lo era antes. Al menos ya no viste así de mal, pero el diálogo que comparte con Batman se me hace tan pretencioso que me dan arcadas. En serio, parece escrito por un quinceañero que ha visto Scarface y se cree moralmente superior al resto de adolescentes (¿en serio el Joker ha hablado de comérsela a Batman?), y no reconozco ni al villano ni al héroe en esa conversación. Si se lo perdono es porque no tenemos el contexto que podría darnos una segunda parte, pero todo apunta a un Injustice cutre.
No vivimos en una sociedad. Qué pena.
Hablando del resto de aspectos, hay que reseñar las demás mejoras respecto a lo que se vio en cines. Bruce Wayne ya no está gordo a ratos, la utilización de los temas de Hans Zimmer y Junkie XL es sublime (esa banda sonora de Wonder Woman, qué delicia) y Flash gana muchísimo. Sigo pensando que Ezra Miller como Barry Allen es uno de los peores fichajes que he visto en DC, pero en esta versión mejora considerablemente. Sigue siendo un alivio cómico, más digerible en esta ocasión, y con un mayor peso en la trama. Tiene una escena realmente emotiva, como es la utilización de la Fuerza de la Velocidad para retornar en el tiempo, que me evoca a la muerte de Lois en Superman: The Movie, cuando un enfurecido Kal-El daba vueltas a la Tierra para volver el pasado y salvar a su amada.
Eso sí: si algo malo puede decirse de este Flash es que sus escenas de supervelocidad no tienen el impacto que deberían, esto debido al exceso de cámaras lentas. Un total de veinticuatro, las he contado de principio a fin, es demasiado y lastra a personajes a los que sí les corresponde su uso. Algo similar pasa con los cánticos arcaicos, que aparecen unas veinticinco veces (sí, también he contado eso) hasta rozar lo autoparódico. Pero bueno, hay cosas peores de las que quejarse.
A propósito, considero que hay un uso de la violencia excesivo. Esto no es novedad viniendo de Zack Snyder y su visión de los héroes de DC, pero no puedo creerme que Wonder Woman aplaste las cabezas de unos criminales para luego agacharse y sonreírle dulcemente a una niña que le ha dicho que quiere ser como ella. Una vez más, autoparodia involuntaria. Siempre preferiré la Wonder Woman conciliadora a la guerrera, pero, sí ha de serlo, que no sea contradictoria. Por favor y gracias.
Algo más discreto ocurre con Superman, cuya agresividad al enfrentar a Steppenwolf me parece abusiva. Sí, Superman puede llegar a esos extremos y desvelar todo su potencial, pero solo en caso de que el enemigo lo requiera. Lo entendería si a quien se enfrentara fuera Darkseid, pero se trata de un subalterno al que ha derrotado sin gran dificultad, arrancándole incluso un cuerno. Me cuesta ver un Superman así, tan poco humano y tan elevado, y no creo que me acostumbre nunca. No sé, llamadme anticuado...
Al menos Darkseid y su séquito arreglan esa escena.
Ahora toca hablar de lo que, para mí, probablemente sea lo peor de la película, solo seguido del tratamiento de Superman. Hablo, por supuesto, de Cyborg, un personaje que se me ha hecho tan pesado que no me extraña que Warner recortara todo su contenido en la versión de cines. ¿Cuántas veces hace falta contar el origen de este tío? Ya lo hemos visto en los cómics, la Patrulla Condenada, la serie de animación de los Teen Titans, etc. Creo que es suficiente, y que su tratamiento como monstruo de Frankestein (un referente más que un homenaje), aunque interesante, resulta sobrio por la actuación de Ray Fisher. Este hombre no es precisamente el actor de la generación, su expresión es prácticamente inamovible y parece siempre perturbado, cosa que le arrebata matices a un personaje que incluso podría haber sido interesante.
De hecho, sigo sin entender la razón de Snyder para convertir a Cyborg en, como él lo llama, el corazón de la película. El personaje tiene un peso excesivo, superior al de otros miembros de la Liga de la Justicia y en ocasiones incluso al del mismísimo Batman, todo un sacrilegio. Me da la impresión de que el añadido de Victor Stone en grupos (pasa lo mismo con la Patrulla Condenada) responde a la única necesidad de añadir al personaje afroamericano por defecto, sacándolo del contexto de los Jóvenes Titanes, del que nunca debió haber salido. Hay personajes negros mil veces más interesantes y que encajan mejor con la dinámica de los Mejores del Mundo, como John Stewart, el propio Detective Marciano en esta encarnación o el moderno Firestorm, que con su poder atómico podría haber suplido la función de Cyborg y habría encajado de forma más lógica. Pero solo soy un humilde lector de cómics, qué sabré yo.
Sinceramente, me he quedado bastante a gusto. He comentado lo peor, que no es poco, y también lo mejor, que me hace desear que esto tenga continuidad. Pero ¿me uniré al movimiento? Por supuesto que no. Siendo honestos, creo que la construcción del Salón de la Justicia, la aparición del Detective Marciano y la llegada de los Linternas Verdes no justifican errores garrafales como todo lo que concierne a Superman, el Joker de Jared Leto o Lex Luthor, del que ni siquiera he hablado porque suficiente tuve en su momento. Es odioso, un insulto a uno de los mejores villanos de la historia del cómic, y... dejémoslo, mejor que sí.
En fin. Qué más decir, sabiendo el colosal movimiento que ha generado esta película y que tengo claro que no se extinguirá. Más allá de la calidad del contenido audiovisual, lo único que puedo pedir es que haya respeto y que acaben las rivalidades y la toxicidad, aunque, conociéndonos, no creo que lo hagan. ¿Tan difícil es callarse y disfrutar para uno mismo de un producto, sin echar por tierra lo del otro? Hay gente que disfruta desde el respeto y la empatía, pero, por otro lado, no he dejado de recibir comentarios de odio y amenazas por, por ejemplo, mi problema con Cyborg. O sea, ¿qué más da que a mí me parezca espantoso? Si a ti te ha gustado, disfruta de ello y no lo uses para insultar otras obras con el único motivo de provocar a sus fanáticos. Cada producto tiene su encanto y un estilo que lo diferencia de los demás, y un determinado tratamiento no lo hace más elevado, tampoco inferior. Es, simplemente, diferente, y puede gustarte más o menos. Eso depende de ti y nadie más, y créeme: es suficiente con que a ti te agrade.
Solo os pido que leáis cómics, que seáis críticos y que no admitáis cualquier cosa solo porque tengáis en un pedestal a un determinado cineasta. Razonad, sed inteligentes y formad vuestro criterio en base a más de un producto.
Quizá encontréis algo repleto de luz y corazón que os conquiste.
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