No es que no tengamos un panorama prometedor en el cine de entretenimiento (a pesar de todos los problemas pandémicos), pero creo que puedo decir con plena seguridad que ninguna película me hacía tanta ilusión como esta. Que se adelantara varios meses fue todo un regalo por parte de Warner, cuya osadía al estrenar semejante blockbuster en plena pandemia es digna de admirar. Mientras tanto, Disney está dispuesta a seguir retrasando Viuda Negra hasta que me salgan canas.
Sea como fuere, lo importante es que, a pesar de un año de retraso, especulación y muchas (pero que muchas) filtraciones, al fin se ha estrenado en cines Godzilla Vs. Kong, el épico enfrentamiento entre los dos monstruos gigantes más populares de la ficción que reinventa la historia del clásico de Ishiro Honda de 1962. He tenido el placer de verla el día de su estreno en España, en una sala que, aunque estuvo repleta de adolescentes maleducados y demás maleantes, me permitió disfrutar como un niño de esta película hecha experiencia. Creedme: si tenéis la oportunidad, id a verla a una buena sala de cine. Un duelo como este no admite una pantalla pequeña, ni unos altavoces cuyo retumbe no llegue hasta el fondo de tu alma.
Tortas como panes era lo mínimo que podíamos esperar de esto.
Pero, ¿qué me ha parecido la película? Creo que la respuesta está clara: me ha encantado. El título y la promoción no engañan a nadie, y no es una película que se pueda ver con expectativas que rebasen el conflicto principal. Una va a lo que va cuando la película es de kaijus, y, sobre todo, cuando tiene un nombre tan contundente. En ese sentido cumple con todo, dándonos un enfrentamiento que deja en pañales todo lo que habíamos visto hasta ahora, ya fuera en el propio Monsteverse o en la saga original de la Toho. Las coreografías son brutales, el acabado de los monstruos es sensacional y satisfacen completamente a ambos bandos, aun siendo uno el claro ganador.
La película nos brinda una imagen grandilocuente, con abundancia de planos generales que arrebatan el aliento. Es en este aspecto donde más se parece a Godzilla: Rey de los Monstruos, distanciándose del aspecto visual más rompedor visto en Kong: Isla Calavera. De distinta manera, la banda sonora, de la mano del compositor predilecto de Warner, Junkie XL, destaca como algo novedoso y épico, que sabe generar tensión y emoción a partes iguales, en un desenfreno arrebatador. Aun así, y aunque lo considero un compositor excelente, vuelve a caer en lo mismo que en sus participaciones en DCEU: el rechazo total a los temas clásicos. Se hubiera agradecido escuchar la mítica melodía de Godzilla, o, al menos, algún refrito del tema de Bear McReary para la anterior entrega de la saga, que fue canela fina. Kong tampoco recupera el suyo, cosa que me parece una pena en toda regla. Si yo fuera Warner le daría un aviso a este compositor, porque podría hacer auténticas maravillas si tan solo bebiera un poco de lo clásico.
Por comentar otros aspectos antes de entrar en faena, cabe señalar que la película, gracias a su corta duración y su desenfrenado desarrollo, resulta un disfrute constante en el que la acción está servida y prácticamente no hay respiros. Es, además, una obra sumamente inmersiva, y no solo en lo que a escenas de acción respecta. Un momento en concreto me recuerda completamente a cualquier secuencia de navegación en Star Wars, un salto al hiperespacio de lo más cautivador. Desde luego, las referencias están servidas.
Y tanto que están servidas...
Vaya que sí...
Si algo destaca en esta película son, como no podía ser de otra manera, los monstruos principales. Kong está como nunca, desatado y devastador, con un CGI digno de la mejor escuela y que consigue hacer empatizar al espectador. Cuesta creer cómo un simio de más de cien metros triunfa, en ese sentido, más que los propios personajes humanos, generando un vínculo y logrando que el espectador comprenda sus motivaciones y su forma de actuar. Nunca hemos visto así al gorila gigante, auténtico protagonista del filme, y espero que no sea la última vez.
Por otro lado está Godzilla, que, a pesar de su menor participación y su papel de villano (al menos en un principio, como nos indicaron los primeros tráilers), brilla en cada escena en la que aparece. El conflicto que plantea hace dudar de si confiar en el Rey de los Monstruos es o no lo correcto, pues en esta película rompe completamente con ese papel de protector de la humanidad. Luego entenderíamos por qué, pero esa es otra historia.
Y bueno, si ya habéis visto la película (supongo que sí, porque no sé qué hacéis leyendo esto si no) sabréis quién ha sido el ganador de este titánico enfrentamiento. Como no podía ser de otra manera, Godzilla se ha llevado el honor de derrotar a Kong y alzarse victorioso como el único e indiscutible alpha, el imbatible coloso protector de la Tierra. En este sentido, la película, a pesar de girar realmente en torno a Kong, nos da a los fans del lagarto atómico lo que queremos y lo que merecemos. No podía ser de otra manera, pues con Godzilla empezó esta saga y con él ha de acabar.
Respecto a otros titanes, no hay gran cosa que comentar. Está, por supuesto, el secreto a voces de la película, la participación de MechaGodzilla, que, como ya se especulaba, consigue que los dos monstruos protagonistas, dejen sus diferencias para luchar unidos. Aunque es Kong quien se lleva la palma, pues MechaGodzilla, al estar diseñado específicamente para derrotar a Godzilla, deja hecho trizas al Rey de los Monstruos en un enfrentamiento desolador. No aparece mucho, pero funciona incluso antes de salir a combatir por el misterio que se genera en torno a él. Ah, y hay que recordar que, aunque no se menciona como tal en la película, es la conciencia de King Ghidorah quien maneja el cuerpo de este Godzilla mecánico, cosa que nos hace entender mejor de dónde viene su odio hacia el reptil.
Solo quería cobrarse su personal venganza.
No puede decirse lo mismo del resto de monstruos, cuya ausencia apena al fan clásico. Ni siquiera los Warbats, que tanto prometían en la promoción, o los Skullcrawlers tienen un papel destacable, con momentáneas apariciones que dejan a uno indiferente. Mucho menos puede decirse del resto de titanes vistos con anterioridad, como Rodan, Mothra o Behemoth, a quienes no vemos más que durante los créditos iniciales, con un Defeated sobre sus imágenes. ¿Habrán muerto de alguna manera? No lo creo, pero era lo más fácil para el estudio. Una pena, porque la aparición de alguno podría haber otorgado a esta película una mayor sensación de evento.
Tampoco se puede dejar de lado uno de los mayores añadidos a la trama del Monsterverso, como es la Tierra Hueca. Conocía previamente el concepto y aun así me sorprendió, ya que supone un enorme despliegue visual para la película. Las formas imposibles, los coloridos paisajes y toda la mitología que se nos presenta de forma superficial y que queda por explorar no dejan indiferente a ningún espectador. No me molestaría ver una serie en HBO Max sobre la exploración de este nuevo mundo, descubriendo extravagantes especies al más puro estilo de Kong: Isla Calavera, solo que a una mayor escala.
Pero no todo es perfecto, y la película tiene errores garrafales. Y no hablo del guion, con algunos agujeros que creo que no han ni de ser mencionados, dado la clase de cine que estamos viendo. La película puede permitirse saltos temporales cuestionables o grandes faltas de sentido, pues si algo sabe hacer es abrazar su esencia del kaiju eiga.
No obstante, hay algo que no se puede dejar de criticar, el error que más se ha achacado a estas películas y en el que han vuelto a caer: los personajes humanos. En serio, no creo que haya una sola persona a quien le hayan gustado. Los únicos que me funcionan son los pertenecientes al grupo de Kong, con la niña nativa que se comunica mediante señas con el simio y el enorme Alexander Skarsgård en el papel del héroe irrefrenable. Sin embargo, el resto son completamente odiosos. Millie Bobby Brown no tuvo un papel precisamente memorable en Godzilla: King of the Monsters, pero aquí es aún peor. Todavía más insoportable es su amigo, el estereotipo de adolescente gordo e idiota que, con una idea ingeniosa, acaba por ayudar a salvar el día en el tercer acto. Eso de tirar alcohol sobre la pantalla de mandos para averiar a MechaGodzilla me parece lamentable, y es de esas decisiones que cuesta creer que haya pasado por todo un equipo de producción.
Pero, a pesar de todo, hay un personaje todavía peor. No recuerdo su nombre, pero no pienso dignarme ni a buscarlo. Me refiero al personaje que acompaña a los dos antes mencionados en su misión de infiltración en Apex, un inmaduro y conspiranoico podcaster que piensa revelar los secretos de la malvada organización villana. Es un personaje que no aporta gran cosa a pesar de todo el metraje que se le otorga, y que ni siquiera funciona como alivio cómico. Trata de dársele algo de profundidad al conocer la muerte de su familia, pero ni aun así.
Pero no quedan ahí los malos personajes. Tenemos también a Mark Russell, padre del personaje de Millie Bobby Brown y que, a diferencia de en su anterior participación, no aporta absolutamente nada a la trama. Podrían habérselo ahorrado, porque no creo que ni siquiera el actor haya salido bien beneficiado económicamente. Por otra parte están los villanos, que son dos: Walter Simmons (solo recuerdo su nombre porque se parece a Walter Simonson, el guionista de la mítica etapa de los cómics de Thor) y Ren Serizawa, hijo del doctor Serizawa. El primero cumple al fin y al cabo su función, que es la de ser el clásico empresario maquiavélico, un Lex Luthor de la vida que acaba recibiendo su merecido de una forma irónica y extravagante. No molesta a nadie, a pesar de su compañero.
Y es que Ren Serizawa resulta ser un personaje completamente plano y vacío, sin motivación. Uno espera algo digno de él, pues, al fin y al cabo, es el vástago del que probablemente es el personaje humano más querido de la franquicia, y qué menos que tener una motivación vinculada a su padre. No sé, por ejemplo que desee venganza contra Godzilla por causar la muerte de su progenitor. No nos dan siquiera eso, ni una mínima mención, y uno ni siquiera se enteraría de que son familia si no estuviera metido de lleno en esto. El que sea el piloto de MechaGodzilla sí que resultaba algo prometedor... hasta que fue electrocutado de una forma más que lamentable. Otro personaje humano de la saga para el olvido.
No se te recordará, japonés random n°27.
Aun con todo esto, no podemos decir que Godzilla Vs. Kong sea una película suficiente. Al fin y al cabo, ¿quién esperaba algo de los humanos en una película de esta escala? Se nos da lo que buscábamos, con los guiños que los fans acérrimos agradecemos (los globos, el árbol) y la emoción necesaria para cautivar a un público objetivo. Convence a quien sea, a excepción, si acaso, de cinéfilos elitistas. Ya sabéis cómo son, no saben disfrutar.
De una forma u otra, Godzilla Vs. Kong resulta ser un cierre ejemplar para la tetralogía que Legendary nos ha presentado, y que ha reinventado a los icónicos Godzilla y King Kong para un nuevo público, con la épica que estos tiempos requieren pero respetando y homenajeando a los conceptos originales. Sin duda, este ha sido un camino impresionante y espero que no acabe. Necesitamos más películas, que el Monsterverso siga ya sea en cines o mediante HBO Max. Aún hay cantidad de historias que contar, no solo con Godzilla y Kong sino con otros personajes. ¿A quién no le gustaría ver a Gamera enfrentarse por primera vez al Rey de los Monstruos, o la inclusión de Ultraman en la saga? Todo tiene cabida, y creo que esto es solo la punta del iceberg. Warner no siempre es ambiciosa, pero debería apostar por estos proyectos. La gente lo demanda, y, al fin y al cabo, la clave del éxito está en escucharla.
Aquí un plan para el Monsterverso que he encontrado en Internet, al estilo UCM y que ojalá.
Una buena planificación, grandes apuestas e inversión podrían hacer de este universo cinematográfico algo a la altura de Marvel Studios, que consiga licencias que nos hagan emocionarnos con crossovers con los que siempre hemos soñado y películas de monstruos cada vez más innovadoras. La posibilidad está ahí delante, y depende de todos.
Siguiente paso, un Endgame para el Monsterverso.
Me ha encantado tu reseña! Cai de casualidad aqui por un tweet que hicistes del monsterverse, me alegra conocer a mas fans del universo y del genero kaiju. Me alegra tambien ver gente que aun tiene un blog publicando cosillas! Saludos!
ResponderEliminarGracias!!!
Eliminar